ESSAY ABOUT LA

        UNA REFLEXIÓN SOBRE LOS ÁNGELES

Los Ángeles es el lugar en el que las minorías son en realidad las mayorías; una afirmación que sigue el hilo de las reflexiones que Mike Davis aventuró en su libro Ciudad de Cuarzo: Arquelogía del futuro en Los Ángeles, cuando declaraba que “hay un inmenso Tercer Mundo en Los Ángeles cuyos niños formarán el LA del próximo milenio. En esta creciente sociedad multiétnica y multilingüística –con anglosajones en minoría decreciente- las condiciones estructurales de intervención en la cultura popular se encuentra en flujo constante” (2003:66). Una predicción que quince años después se puede decir que se ha cumplido, la situación actual de los inmigrantes y la población de menor capacidad adquisitiva preocupa al país y en concreto a la ciudad de Los Ángeles, que vive constantes movilizaciones en pro de los derechos de estas minorías, con activistas que se lanzan a las calles para exigir unas mejores condiciones de vida.

No es de extrañar el hecho de que esta lucha por una vida mejor, a la que aspira la gran población formada por hispanos, asiáticos y afroamericanos, sea y haya sido el motivo de diversos estudios sobre Los Ángeles. Una situación que debería despertar el interés de la arquitectura, ya que como disciplina que trata las situaciones de la contemporaneidad, tiene un papel conciliador y de diálogo, que puede ayudar a reflexionar sobre las condiciones de esta sociedad y sus comunidades.

Puede parecer dicho de esta forma una situación nueva a la que la ciudad de Los Ángeles se enfrenta, sin embargo han sido muchos los episodios a lo largo de su historia en los que la ciudad a través de arquitectos y empresarios ha tratado de solucionar circunstancias similares. Por ello es necesario preguntarse: ¿cómo afrontó la arquitectura los cambios provocados por las crisis y el aumento de población? ¿Qué ideas se pueden extraer de intervenciones pasadas que puedan ayudar a afrontar los nuevos cambios de la sociedad contemporánea? ¿Cómo se puede hacer una arquitectura que se adecue a las necesidades de las diversas comunidades en flujo constante, a la vez que se mantiene la imagen idílica de la ciudad?

Quizás las respuestas a estas preguntas se puedan encontrar en la propia ciudad, de modo que las futuras intervenciones no destruyan el pasado si no construyan a partir de él. Se trata de entender la ciudad tal y como la describe Enrique Walker, es decir, “[…] como un depósito de hallazgos arquitectónicos potenciales: argumentos, estrategias conceptuales o tipos arquitectónicos que pueden apropiarse y aplicarse en otra parte” (Buckley, 2014: 150).

En una primera aproximación a esta realidad Los Ángeles “[…] puede ser visto como una dispersión de grandes proyectos vinculados entre sí que estructuran y dominan la realidad intersticial” (Cuff, 2000: 4, traducción propia). Aunque más allá de estos grandes proyectos son los ciudadanos los que con sus desplazamientos y su trabajo estructuran y cosen la ciudad, generando relaciones y vínculos entre áreas de la ciudad que aparentemente no tienen nada en común.

Gracias a esta red de conexiones la ciudad se entiende mejor y se puede pensar que tiene una estructura definida y cerrada a los cambios, pero esta situación de aparente inmovilidad puede cambiar en cualquier momento ya que según las reflexiones que hace Dana Cuff en The Provisonal City: Los Angeles Stories of Architecture and Urbanism, “los acontecimientos dan forma a la ciudad” (2000: 15, traducción propia), provocando intervenciones a gran escala que generan nuevos “[…] acontecimientos más allá de su propia creación”  (Cuff, 2000: 15, traducción propia). De este modo “cuando algo grande ocurre en la ciudad, se produce la metamorfosis de otros lugares urbanos” (Cuff, 2000: 15, traducción propia) modificando las relaciones y la forma de vida de sus habitantes.

Hay varios ejemplos en Los Ángeles de intervenciones a gran escala que han producido un cambio en la población y en la cultura de los habitantes como es el caso de Aliso Village o Westchester; grandes proyectos que tuvieron lugar en situaciones de crisis y de cambios sociales, que se desencadenaron la aparición de la figura de la mujer trabajadora, la segregación social o las migraciones domésticas, con una repercusión directa en el diseño de la vivienda y de los barrios. Estos ejemplos son una muestra de la provisionalidad de la arquitectura y de la ciudad, y de su impacto en la sociedad. Son situaciones que rompen con la continuidad de la ciudad estableciendo un nuevo episodio en su historia, ya que como defiende Bauer “las crisis afectan a las condiciones de vida y a la organización socioeconómica, […] forzando el cambio y a menudo requiriendo acciones sin precedentes” (Cuff, 2000: 23, traducción propia).

Estas acciones sin precedentes promueven proyectos que piensan una nueva forma de vida, afectando a la población y provocando desplazamientos de los habitantes a nuevas áreas en busca de unas condiciones de vida mejor. Además desencadenan la ruptura de muchas comunidades y generan nuevos problemas derivados del apego de los ciudadanos hacia su hogar y su barrio. Una situación que se puede observar en el caso de Chavez Ravine, ahora estadio de los Dodgers y zona verde de Elysian Park, cada año acoge a sus antiguos habitantes que acampan como recuerdo de lo que una vez fue su hogar.

Como recopilatorio de las reflexiones anteriores se puede resumir que la ciudad es un mosaico de proyectos urbanos que funcionan entre sí de manera aparentemente independiente, pero que en realidad cualquier cambio que se produzca con la envergadura suficiente provoca un gran impacto en otras áreas de la ciudad, ya que todo está conectado.

Es debido a esto que los proyecto de arquitectura y de urbanismo que se planteen en esta metrópolis deben  abordar la cuestión de la identidad de las diferentes comunidades y sus relaciones entre sí y con la ciudad misma. No basta esconderse bajo la idea de que “Los Ángeles es casi por completo un arrabal residencial [que] no tiene virtualmente ningún distrito lo bastante compacto como para calificarlo de área urbana densa”, (Jacobs, 2013:58) y que por lo tanto carece de comunidad, ya que las diferentes culturas tienen su propia identidad y dejan su huella en la ciudad conformando sus comunidades.

Si bien toda crisis trae consecuencias negativas también se pueden ver como una oportunidad para hacer progresos urbanos, que se enfoquen de manera que mantengan la identidad del lugar. Si analizamos los proyectos de gran escala que se desarrollaron en la ciudad debido a los acontecimientos históricos, independientemente de si eran promovidos por inversores públicos o privados, querían generar una nueva utopía. Así pues cada nuevo proyecto proponía enterrar una antigua forma de vida, con un “esquema arquitectónico que negase el pasado como un manifiesto de una visión temporal de un futuro mejor” (Cuff, 2000: 5, traducción propia). Esta idea de lo utópico y de negación al pasado vuelve a reforzar la imagen de lo provisional ya que asume una vulnerabilidad futura, es decir, en el futuro ese proyecto de una sociedad específica será sustituido por otra utopía ya que se quedará obsoleto y no dará respuesta a las nuevas crisis.

Por ello es necesario que más allá de generar un proyecto utópico, las intervenciones tengan en cuenta el entorno y entren en relación con él, al igual que deben contemplar el contexto temporal, espacial y político; no ser proyectos “ensimismados”.

Según Dana Cuff en Los Ángeles gran parte de estos proyectos que plantean una nueva sociedad se han llevado a cabo en áreas denominadas slums, lo que se podría considerar como un barrio de baja calidad. Y esto se ha debido a varios factores que están relacionados entre sí:

  • Por un lado debido a que eran áreas que estaban fuertemente sujetas a prejuicios sociales ya que eran el hogar de una población muy diversa (afroamericanos, indios americanos, hispanos o asiáticos). Esta era la sociedad a la que se le atribuía el adjetivo de precariedad y por ello estas áreas debían ser eliminadas; porque Los Ángeles “silencia aquellos aspectos que producen una imagen inconveniente o políticamente incorrecta” (Varnelis, 2008: 56, traducción propia).
  • Por los problemas de delincuencia, pobreza, epidemias o crimen que se atribuían a estas zonas.
  • Debido a la idea de que estas familias debían aspirar a más y tenían que aceptar los nuevos cambios aunque entrasen en contradicción con aspectos sociales y culturales de las comunidades.
  • Y porque estos barrios de baja calidad y ocupados por inmigrantes no ayudaban a difundir la imagen idílica de la ciudad y eran espacios que distaban mucho de la visión que los turistas tenían de la ciudad de los sueños.

Debido a todos estos factores los habitantes de estas comunidades eran víctimas de estereotipos y discriminaciones. Además de perjudicados de la reforma social, sanitaria, y comunitaria que supuso la vivienda social americana. Dicho de esta forma puede parecer que todos los proyectos utópicos que se realizaron bajo esta línea fueron negativos, nada más lejos de la realidad; aunque es cierto que estos proyectos pudiesen considerarse racialmente discriminatorios por la limpieza del barrio anterior y la falta de elementos asociados a la cultura de sus habitantes, propusieron una serie de mejoras en cuanto a la salubridad y trataron de cumplir los sueños de la población, con mayor o menor acierto.

Actualmente todas estas situaciones que se tuvieron en cuenta y propiciaron cambios están presentes en muchos entornos urbanos, en ocasiones debido a la decadencia de los proyectos que quisieron solucionarlos. El mundo del cine ha mostrado estas situaciones en películas como South Central que muestra estos entornos de baja calidad, guerra o insalubridad como el día a día de algunas comunidades. La mayor parte de las arquitecturas en decadencia que se muestran son de proyectos públicos como podrían haber sido los de Aliso Village o Rodger Young Village, que eran proyectos utópicos pero con una gran carga comunitaria; querían crear una nueva sociedad que fuese más tolerante y buscase la multiculturalidad. Esto hizo que los proyectos privados quisiesen desmarcarse de la imagen de los proyectos públicos y abogasen por el lema de “no se permiten cubiertas planas ni gente negra” (Cuff, 2000: 251, traducción propia).

Muchos de los proyectos de carácter público seguían los principios del Movimiento Moderno y esto quedaba muy claro en la arquitectura que realizaban, generando nuevos barrios a partir de apartamentos con una estética moderna. Pero los inversores privados consideraban que los apartamentos disminuían los derechos de los americanos y eran los máximos defensores de las  viviendas unifamiliares. Una idea que incluso exportan a otros países que se ven influenciados por el modo de vida americano con nuevas construcciones que siguen el modelo del sprawl. Yendo más allá del tipo de arquitectura que realizaban las viviendas de desarrollo privado generaban vecindarios exclusivos en las afueras, en los cuales no eran admitidos ni pobres ni gente de color, incluso en ocasiones niños. Una exclusividad que todavía está presente en la ciudad y de la que Reyner Banham daba cuenta en su libro Los Angeles: The Architecture of Four Ecologies.

En esto se diferenciaban enormemente los proyectos públicos ya que tenían la misión de conseguir una vida mejor para las personas con menos recursos y la realización de un barrio racialmente integrado. Consiguiendo de este modo que la población de las minorías pudiese vivir el sueño americano de su propia invención, una vivienda pública entendida como refugio físico y como una comunidad social. Sería la creación de un espacio para una sociedad totalmente nueva.

Si queremos abordar esta realidad compleja podríamos apoyarnos y analizar qué hizo que fracasen estas intervenciones. El principal problema de estas comunidades fue diferente según si el desarrollo fue público o privado:

  • El desarrollo privado fracasó muchas veces por la falta de equipamientos, la zonificación de espacios y la carencia de una vida en comunidad, en beneficio de esa búsqueda de exclusividad.
  • Pero el mayor fracaso se lo llevó la vivienda pública, ya que muchas de las comunidades fueron desmanteladas porque cuando esa utopía se quedó obsoleta dio paso a las guerras de armas, drogas y pobreza, que acabaron por dejar ruinas a su paso.

Esta decadencia de los proyectos públicos se debe además porque la población se sentía más identificada con los proyectos privados que creaban los vecindarios en las afueras, ya que eran proyectos que “[…] transformaban la naturaleza en jardín, en tierras agrícolas recientemente convertidas en franja urbana” (Cuff, 2000: 307, traducción propia), lo que les permitía un nivel alto de intimidad. Para los angelinos es muy importante su mundo privado llegando a su máximo exponente en los patios de las viviendas, que son “una de las pocas oportunidades de reinventar las formas tradicionales de relación comunitaria y de aumentar la diversidad” (Gottlieb, 2010: 41, traducción propia).

A los problemas a los que se enfrentan y que sufren los proyectos de gran escala se les suma el hecho de que pueden acabar convirtiéndose en barrios temáticos debido a la coherencia espacial, formando magic lands. Algo que podría ocurrir si se llevasen a cabo los planes del plan Playa Vista, bajo el movimiento que se conoce como New Urbanism caracterizado por la mezcla de usos, la arquitectura vernácula y los espacios abiertos. Quizás sea más adecuado, menos arriesgado y quizás más exitoso abordar las situaciones de manera más detallada e individual.

En cualquier caso los proyectos nuevos deben tener en cuenta a las comunidades existentes, y apoyarse en los intereses de las mismas para no marginalizar a la sociedad. Tomando como pieza clave la vivienda, ya que Los Ángeles se estructura gracias a ella. Esta afirmación se puede ver fácilmente en la configuración de la ciudad, que está formada en su mayoría a partir de barrios residenciales. Y debido a esto es también la vivienda la pieza más vulnerable a los cambios, ya que cuando ocurría una crisis se intervenía en lo residencial, y no solo en la vivienda, si no en el vecindario en el que se insertaba.

La vivienda es el elemento que hace de interfaz entre lo público y lo privado, sobre todo la fachada y el porche donde se construye la relación con el espacio de la ciudad. Es además el lugar en el que las personas se definen a sí mismas y se construyen. Por tanto en Los Ángeles, la vivienda es donde se construye la identidad de los ciudadanos. Una idea que se debe explorar y hacer proyectos que se enfoquen en esta dirección.

Es además un objeto que ha estado sujeto a muchas connotaciones y manipulaciones. En 1934 se fundó la FHA (The Federal Housing Administration) que proclamaba unos principios básicos acerca de la vivienda, muchos de los cuales siguen teniendo vigencia en la actualidad, como por ejemplo que la vida es mejor en las afueras que en el centro de la ciudad. También fue clave para la institucionalización de la idea casi idílica de la familia americana que tiene su casa privada en las afueras en un vecindario fantástico.

Una vivienda que ha tenido una relación directa con la salud y con la tecnología, y en este aspecto ha tenido mucho que ver la industria de defensa ya que las tecnologías de la guerra fueron aplicadas a la vivienda americana. La tecnología era vista como la clave que solucionaría todos los problemas de la población ya que “produciría inevitablemente una vida cooperativa” (Cuff, 2000: 307, traducción propia).

Como punto final a esta reflexión si se realizase una intervención podría hacerse manteniendo la identidad de los habitantes, respetando su cultura sin perder la esencia de la ciudad e interviniendo en las viviendas. Pero teniendo muy en cuenta que el resultado no será válido universalmente ni temporalmente, y que estará sujeto a cambios que todavía no se han previsto.

Bibliografía

DAVIS, Mike: Ciudad de cuarzo. Arquelogía del futuro en Los Ángeles. Madrid: Lengua de Trapo, 2003 (primera edición: City of Quartz: Excavating the Future in Los Angeles. London, New York: Verso, 1990)

BUCKLEY, Craig (ed.): Tras el manifiesto. Pamplona: T6, 2014.

CUFF, Dana: The Provisional City. Los Angeles Stories of Architecture and Urbanism. Cambridge, MA: The MIT Press, 2000.

JACOBS, Jane: Muerte y vida de las grandes ciudades. Madrid: Capitán Swing Libros, 2013 (primera edición: The Death and Life of Great American Cities. New Tork: Random House, 1961)

VARNELIS, Kazys: The Infrastructural City. Networked Ecologies in Los Angeles. Barcelona: Actar, 2008.

GOTTLIEB, Robert: Reinventing Los Angeles. Nature and Community in the Global City. Cambridge, MA: The MIT Press, 2010 (primera edición: Cambridge: The MIT Press, 2007)

 

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